La kinesiología es una terapia natural que considera que mente y cuerpo están relacionados, por lo que el hecho de cuidar uno de los dos aspectos, beneficiará también al otro.

Disciplina que nació en la década de los años 30 del siglo pasado, aunque fue George Goodheart, 30 años más tarde, el que estableció las bases de lo que ahora conocemos como kinesiología aplicada.

El término kinesiología procede del griego ‘kinesis’, que significa movimiento, y se puede definir como estudio del movimiento.

Esta disciplina evalúa el tono muscular y los movimientos de la persona (o los problemas que tiene para realizar un movimiento concreto), con el objetivo de identificar en qué zona del cuerpo se encuentra el problema que produce un desequilibrio al paciente.

Para ello se utiliza un test muscular que valora la calidad de respuesta de los distintos músculos. Como los músculos están relacionados con distintos órganos y funciones del cuerpo humano, y su respuesta no es adecuada si el sistema que lo alimenta está bloqueado o sufre estrés.

Así, a través de este examen se detectan las áreas disfuncionales y las consecuencias que tiene esto sobre la salud del paciente. 

Una vez determinado el trastorno, se emplean diversos procedimientos terapéuticos para solucionarlo. Desbloqueando zonas problemáticas, reduciendo el estrés, favoreciendo la circulación de la sangre y la oxigenación de las áreas comprimidas, etcétera.